Pero para el extranjero que desciende en la Estación de trenes de Cantón la primera impresión es causada por lo hiperbólico de su construcción y por el caudaloso río humano que fluye entre los andenes y corredores y se dispersa por las grandes salidas del enorme edificio. Es una masa humana, compacta, como la que se agolpa a la salida de los estadios, la que se mueve lentamente y se va disgregando en las grandes avenidas contiguas al edificio de proporciones tales que el ojo humano no logra comprender del todo. El calor veraniego es insoportable, y uno de los pocos lugares que ofrecen refugio natural ante la canícula cantonesa es el museo municipal. Situado en la colina más alta de la ciudad, es el centro y mirador de un frondoso y enorme parque.
Viajes a Canton
diciembre 17th, 2009 by admin
Posted in
Tags: